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JOSE ANEAS
NATURÓPATA
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LECHUGA
Seda el sistema nervios y sacia el estómago



           
            Los antiguos romanos tenían la costumbre de comer lechuga por la noche, para favorecer el sueño después de una copiosa cena. Actualmente también se recomienda tomar lechuga por la noche a los estresados habitantes de las ciudades modernas; pero no después, sino en vez de una copiosa cena.
            Lo ideal para quienes precisan de la acción sedante de la lechuga, o para aquellos que buscan un remedio contra la obesidad, es consumirla como primer o único plato de la cena. De esta forma se obtiene el máximo provecho de su suave efecto sedante y de su capacidad para producir sensación de saciedad en el estómago. Claro está, que quien se halle bajo los rigores de un régimen de adelgazamiento deberá irse pronto a dormir, para que cuando pase el efecto saciante y vuelva el apetito una o dos horas después, ya esté dormido.
PROPIEDADES E INDICACIONES: Dentro de los alimentos con mayor contenido en agua está la lechuga, tiene aproximadamente un 94,9%. Sin embargo contiene, por otro lado, un 1,62% de proteínas, esto indica una gran cantidad en comparación con otros alimentos. Claro está que estas proteínas son incompletas en el sentido de que el aminoácido esencial metionina que está presente en la lechuga se encuentra en una proporción en cantidades inferiores a las necesarias. Por eso, lo sabio es que al mismo tiempo de comer lechuga comamos otro alimento, que juntos, nos proporcionen las proteínas necesarias, por ejemplo un plato de legumbres.
            Por otro lado, la lechuga posee pocos hidratos de carbono solo un 0,67% y un 0,2% en grasas que nos indica lo pobre que es poder energético.
            ¿Cuál es, por lo tanto, el valor nutritivo y  dietoterápico de la lechuga?

  1. Provitamina A: La cantidad de retinol que contiene la lechuga en 100 g es de 200 microgramos. Esta cantidad se corresponde con la cuarta parte de lo que precisamos diariamente de esta provitamina. Así mismo podemos decir que las hojas blancas del centro contienen mucha menos provitamina A en forma de beta-caroteno.
  2. Vitaminas del grupo B: Es muy rica en vitamina B1 (0,1 mg/100g) y B2 (0,1 mg/100g), y sobre todo en folatos (135 microgramos/100g).
  3. Vitamina C: La lechuga posee una concentración de vitamina C es de 24 mg/100g. Efectivamente posee un poco menos de la mitad que la de la naranja o el limón.
  4. Minerales: La cantidad en potasio es de (290 mg/100g) y en hierro (1,1 mg/100g). Así mismo posee cantidades significativas de calcio, fósforo y magnesio. También como oligoelementos como zinc, cobre y manganeso. Los minerales que posee en forma de sales de reacción alcalina actúa como un buen antiácido tanto en el estómago como en la sangre.
  5. Fibra vegetal: Ejerce un suave efecto laxante.
  6. Sustancias de acción sedante y somnífera: Posee las mismas sustancias que posee el látex de la lechuga silvestre (lactucario), pero en mucha menor proporción. Estas sustancias son parecidas químicamente  a las que forman el opio, aunque carecen por completo de toxicidad y de efecto adictivo. Gracias a esta composición la lechuga tiene las siguientes propiedades: sedante, somnífera, aperitiva, laxante, alcalinizante, y Remineralizante

INDICACIONES:

  1. Trastornos funcionales del sistema nervioso: Entre otros podemos señalar nerviosismo, estrés o tensión psíquica y ansiedad. El hecho de comer con frecuencia lechuga nos puede producir una suave sedación. Así mismo nos aporta vitaminas del grupo B que son necesarias para el buen equilibrio nervioso.
  2. Insomnio: Para ello se recomienda tomar por la noche un buen plato de lechuga como plato único.
  3. Trastornos digestivos: Si tomamos la lechuga antes de la comida, realiza una acción tonificante del estómago y facilita la digestión.
  4. Estreñimiento: Tomando lechuga estamos facilitando el tránsito intestinal por el contenido que posee en fibra y lo digestible que es.
  5. Obesidad: Cuando comemos lechuga sentimos una gran sensación de saciedad aportando muy pocas calorías. Así mismo coopera al nerviosismo o ansiedad por la comida que con frecuencia acompaña a la obesidad. Observaremos que después de haber tomado lechuga se reduce mucho el apetito, y además, se aporta al organismo una considerable cantidad de vitaminas y minerales.
  6. Diabetes: Efectivamente, la lechuga es uno de los alimentos más pobres en hidratos de carbono, de tal manera que los diabéticos pueden comerla sin más límites que su apetito.